Para aprender más y ver un video sobre el Ciclo de las Rocas...
El
magma es la roca fundida que se forma por debajo de la superficie de la
Tierra. Con el tiempo, el magma se enfría y se solidifica. Este
proceso, denominado cristalización, puede ocurrir debajo de la
superficie terrestre o, después de una erupción volcánica, en la
superficie. En cualquiera de las dos situaciones, las rocas resultantes
se denominan rocas ígneas (en el primer caso, rocas ígneas plutónicas, y en el segundo, rocas ígneas volcánicas).
Si las rocas ígneas afloran en la superficie experimentarán meteorización,
en la cual la acción de la atmósfera desintegra y descompone lentamente
las rocas. Los materiales resultantes pueden ser desplazados pendiente
abajo por la gravedad antes de ser captados y transportados por algún
agente erosivo como las aguas superficiales (ríos y arroyos), los
glaciares, el viento o las olas. Finalmente, estas partículas y
sustancias disueltas, denominadas sedimentos, son depositadas.
Aunque la mayoría de los sedimentos acaba llegando al océano, otras
zonas de acumulación son los deltas, los desiertos, los pantanos y las
dunas.
A continuación, los sedimentos experimentan litificación, un término que significa "conversión en roca". El sedimento suele litificarse dando lugar a una roca sedimentaria
cuando es compactado por el peso de las capas que tiene por encima o
cuando es cementado conforme el agua subterránea de infiltración llena
los poros con materia mineral.
Si
la roca sedimentaria resultante se entierra profundamente dentro de la
tierra e interviene en los procesos de formación de montañas, o si es
intruida por una masa de magma, estará sometida a grandes presiones o a
un calor intenso, o a ambas cosas. La roca sedimentaria reaccionará ante
el ambiente cambiante y se convertirá en un tercer tipo de roca, una roca metamórfica.
Cuando
la roca metamórfica es sometida a cambios de presión adicionales o a
temperaturas aún mayores, se fundirá, creando un magma, que acabará
cristalizando en rocas ígneas.
Los
procesos impulsados por el calor desde el interior de la Tierra son
responsables de la creación de las rocas ígneas y metamórficas. La
meteorización y la erosión, procesos externos alimentados por una
combinación de la energía procedente del Sol y la gravedad, producen el
sedimento a partir del cual se forman las rocas sedimentarias.
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